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11 abril 2014
11 abril 2014,
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La industria automovilística se encarga del diseño, desarrollo, fabricación, ensamblaje, comercialización, reparación, y servicio postventa de automóviles. Es una gran generadora de empleo ya que además de la mano de obra directa que requiere, genera toda una industria conexa de componentes y talleres, por lo que la mano de obra indirecta es ingente también. Este sector económico reporta un alto beneficio para la sociedad y constituye un efecto multiplicador en otros sectores económico.

Sin embargo, durante varios años, el sector automotriz venezolano viene presentando serios problemas que se han ido agravándose paulatinamente, tal como lo muestran las estadísticas de producción y venta que mes a mes publica la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez), así como de importación de vehículos.

Para el mantenimiento de la supervivencia de la industria automotriz venezolana a corto plazo, se ha planteado que es determinante mantener un flujo adecuado y constante de divisas, la paz y eficiencia laboral producto de una legislación cónsona y la eficiencia de las dependencias que regulan las relaciones laborales, así como una política industrial que impulse la competitividad del sector. Nada de todos estos puntos ha ocurrido, los pocos cambios han sido insuficientes, ocasionándose el cierre de varias empresas productoras de autopartes, disminución y hasta paralización de las actividades de producción, ensamble e importación de vehículos, lo que afecta seriamente la alta demanda y creando distorsiones serios en la economía, recientemente hemos tenido noticias de las abruptas pérdidas millonarias que han sufrido las ensambladoras producto de la elevada devaluación.
La industria automotriz en Venezuela es uno de los sectores que sufre con mayor rigor la parálisis en la liquidación de las divisas. Varias ensambladoras están paralizadas por agotarse el material de ensamblaje: Sin embargo, los funcionarios del ministerio de Industrias y el de Transporte Terrestre así como de otros ministerios se ha reunido con directivos de algunas de estas plantas y aseguraron que estos ensambladores reanudarán la producción tras acordar soluciones.

Los sindicatos del sector automotriz igualmente prenden sus señales de alarma la situación crítica que vive este sector productivo.
Para todos los actores este asunto es muy relevante, por las implicaciones que conlleva la paralización del sector de las ensambladoras y las empresas conexas. Las plantas que se encuentran trabajando lo hacen, en estos momentos, por debajo del 50% de su capacidad productiva. Hay que destacar desde el año 2008, con la aplicación de las políticas automotrices del gobierno para frenar la importación y sustituir por la producción nacional, hizo que ambos cayeran, Desde ese momento la producción anual ha estado disminuyendo por distintos problemas: agravamiento de los conflictos laborales, falta de divisas, corte de energía eléctrica, inseguridad, dilaciones para otorgar las licencias de importación y ahora la intervención del gobierno en el sector automotriz de imponer controles más estrictos y participar en el negocio de los vehículos con asociación de socios extranjeros creando empresas mixtas generando una competencia desleal y asimétrica con respecto a otros actores de la industria.

Aguas abajo, la situación de los concesionarios de vehículos nuevos es más dramática que la de las ensambladoras pues estas carecen del respaldo financiero de casas matrices que pueden prorratear estas pérdidas con las ganancias que generan de otros mercados internacionales.

La industria se caracteriza por el ensamblaje, importándose los componentes para armar desde sus propias plantas dispersas en todo el mundo. Pero al lado de estos componentes un vehículo automotor es el resultante de la integración de más de diez mil piezas y servicios altamente especializados. La pura conjunción o ensamble de todas sus piezas es una obra de coordinación y organización que agrega suficiente complejidad a los asuntos propios de ingeniería de manufactura y materiales. Luego del ensamblado el vehículo es objeto de la administración de las cadenas de comercialización, de los servicios de garantía y posventa, para más adelante ser objeto del mercado de reposición de las piezas que se desgastan y consumen.

La Federación de Trabajadores Automotrices, Autopartistas y Actividades Conexas (FUTAAC), quien tiene en sus manos una exigente responsabilidad de dar repuesta a unas políticas laborales estatales que beneficie al trabajador, ha reconocido la problemática y condena algunos elementos de las políticas estatales automotrices que ha afectado al sector productivo, perjudicando al trabajador y destruyéndose los beneficios laboriosamente conquistados a lo largo de largas décadas de legítima acción sindical, afectando el empleo directo e indirecto con el cierre de las plantas. FUTAAC rechaza que en el decreto 625 se permita la libre importación de vehículos – posición debatible – ; la apertura de tantas solicitudes de importación de vehículos, significan casi el ochenta por ciento (80%) de lo que se produjo en el año 2013. Esto es más bien, promoción a la fuga de divisas y entra en contradicción con la “Venezuela Productiva”.

Más que un diálogo con el sector automotor para tratar de resolver los distintos problemas que han generado la crisis en procura de revertir los hechos negativos y comenzar a repuntar la actividad productiva se requiere ejecutar lo acordado y una gran flexibilización y apertura de todos los eslabones de la cadena productiva, respetando los derechos de los actores con la debida celeridad e imparcialidad de aquellos entes mediadores en la resolución de los conflictos que se generen en las relaciones de los agentes de este complejo sector. Una cadena industrial automotriz sólida es fundamental para el desarrollo económico y social.

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